Dejar hablar para triunfar

sillas con vistas al mar y horizonte

Dejar hablar para triunfar

Cuando alguien ha pensado mucho sobre una propuesta y, además, está muy convencido de su bondad, es frecuente que en el momento de presentarla cometa muchos errores.

El primer error que se acostumbra a dar es no tener en cuenta que el propio diseño de la presentación y su contenido es tan importante como el proyecto mismo.

Es muy normal perder la perspectiva y equivocarse, por ejemplo, en la valoración de las diferentes partes del proyecto: lo más interesante para el receptor no es necesariamente lo que nos ha supuesto más trabajo ni lo que debe explicarse con más detalle.

¿Qué debemos contar en 10 minutos de presentación? Y sobre todo ¿Cómo debemos hacerlo?

Mi experiencia me dice que la actitud en la presentación es determinante. Una actitud de estar presente al 100%, de no ir con una idea fija (aunque sí que debemos preparar un guión, claro está). Lo más apropiado es tener una actitud equidistante entre las personas receptoras y el propio proyecto.

El segundo error que aparece a menudo en las presentaciones es la identificación del creador con el propio proyecto hasta el punto de no permitir aportaciones externas.

Se podría pensar … ¿Cómo alguien puede aportar algo que no hayamos valorado con anterioridad si llevamos más de 3 meses trabajando en ello y cualquier otra persona que esté en la reunión sólo 10 minutos?

Pues justamente por eso.

Cuando una persona oye por primera vez una propuesta, tiene una visión mucho más abierta, objetiva y real de su posible aplicabilidad que el propio creador. Y esto es así porque en el proceso de creación se deben tomar una serie de decisiones que ligan al autor con su proyecto comprometiendo su capacidad para observarlo desapasionadamente, desde fuera.

El miedo al rechazo o a la detección de posibles omisiones y hasta de errores que se hayan podido producir no deberían ser un freno para no valorar honestamente cualquier feedback.

Debemos tener en cuenta que, en realidad, el proyecto estará terminado una vez se hayan incorporado todas las modificaciones y mejoras que las personas a las cuales se está presentado puedan aportar.

Al fin y al cabo, estamos construyendo conjuntamente una herramienta para poder conseguir un objetivo determinado.

Estoy plenamente convencida que para evitar cualquiera de estos errores es fundamental la habilidad de dejar hablar al otro en el momento adecuado. Dejar hablar permite escuchar, permite entender el momento actual, permite completar lo incompleto, permite conseguir al fin y al cabo que la propia ilusión por el proyecto sea una ilusión compartida.

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