Pide un deseo

Pide un deseo

Antes de nada quería disculparme porque, el post que viene a continuación, es mucho más personal de los que acostumbramos a compartir pero he sentido la necesidad de escribirlo para hacer balance de un año que ha sido para mí muy importante.

La potencia de una intervención

Durante este año que termina, estoy convencida que todos podemos afirmar que hemos aprendido una infinidad de cosas en todos los ámbitos.

Reflexionándolo por un momento, confieso que me siento abrumada del impacto inevitable que este hecho ha producido en mi evolución como profesional y como persona.

La transversalidad de la Gestión de Personas es una de sus características más apasionantes pero a la vez más exigentes porque requiere un alto grado de flexibilidad y auto-conocimiento.

Poder estar trabajando por la mañana en una empresa de servicios para rediseñar sus procesos de selección y por la tarde entregar a otra de gran consumo un estudio de rentabilidad en conciliación, es fantástico pero a veces también complicado.

Pero hay muchas otras cosas que sigo aprendiendo sin darme cuenta que no están sólo relacionadas con la forma de trabajar de las organizaciones y sus culturas, sino que tienen que ver con los propios empleados y los cambios que se pueden llegar a producir en su trabajo.

Por ejemplo, podría hablar sobre la potencia de las intervenciones en el liderazgo y el impulso que provoca la implicación de los mandos medios. He podido observar organizaciones sin un rumbo estratégico definido que hacen un vuelco y empiezan a andar gracias a un alto compromiso llevando a cabo una intervención adecuada.

El hecho de conseguir que las empresas sean más humanas democratizando el liderazgo, da lugar a un mecanismo de atracción de talento promoviendo además la creatividad y el debate constructivo a todos los niveles.

Un equipo multidisciplinar

Pero, a pesar de todos los cambios que he visto que se producían en las organizaciones, de quién he aprendido más sin lugar a dudas, es de mis compañeros de viaje.

Sobre la motivación cuando tu propio objetivo te trasciende, sobre la gestión del espíritu innovador, sobre la forma de identificar quién se ‘come’ la estrategia que no consigue cuajar, sobre ofrecer siempre lo que uno sabe hacer mejor para dar un valor añadido ….

Tantas y tantas cosas que no podría resumirlas, pero hay una de la cual no era consciente hace un año y puedo asegurar que ha cambiado por completo mi visión sobre la dinámica del co-liderazgo: he aprendido que para entender de verdad lo que está ocurriendo en una organización y de esta forma poder encontrar una buena solución es necesario un equipo multidisciplinar.

Tengo la suerte de estar rodeada de profesionales que asignan la responsabilidad de realizar una determinada tarea a quien tiene la mejor capacidad para hacerlo por sus competencias sin tener en cuenta otro tipo de criterios más circunstanciales o interesados.

Son defensores acérrimos de la heterogeneidad en los equipos y del trabajo bien hecho por encima de todo. Es este para mí el aprendizaje más valioso.

Porque me han hecho vivir en primera persona una honestidad profesional que no consiste sólo en saber cuáles son tus puntos fuertes y tus limitaciones, sino que también tiene que ver con admirar una habilidad ajena.

La gestión del esfuerzo

A pesar de todo lo positivo, han quedado también este año muchas cosas pendientes aún por mejorar.

Debo confesar mi incapacidad demostrada por incorporar en mi día a día el timing interno de las empresas para las cuales estoy trabajando y así poder dosificar el esfuerzo.

Focalizarse en lo urgente sin perder de vista lo importante o lo necesario para seguir considerándonos buenos profesionales, no es tarea fácil.

¿Cómo se puede definir el grado de urgencia de las tareas? y sobre todo ¿con qué criterios lo debemos hacer?

Estoy convencida que la clave está en identificar las consecuencias negativas que va a suponer para el negocio el no hacer (o no hacer correctamente) una determinada tarea.

Pero ¿cómo hacerlo sin poder conocer todo lo que impactará en nuestras decisiones?

El contexto de nuestro trabajo es demasiado variado para estar seguro de tener en cuenta todas las variables: la confección, presentación y ejecución de propuestas, la gestión de las redes sociales, las reuniones internas y con colaboradores para definir estrategia, la organización y asistencia a ponencias en jornadas especializadas, …

En muchas ocasiones, a pesar de pensar que uno posee una profesionalidad más o menos poliédrica, no es suficiente.

Implantar para acelerar el resultado

Hay otro gran tema que ya hace tiempo que me da vueltas en la cabeza y es la carencia de modelos de referencia para la implantación de intervenciones en Gestión de Personas que esté comprobado que funcionan.

Introduciéndome en el mundo de Agile HR podido entender que, a pesar de ser muy incipiente su introducción en nuestro país, la experiencia demuestra que requiere un gran esfuerzo por parte de los equipos en la manera de organizarse, trabajar y tomar decisiones.

Pero, ¿qué tipos de organizaciones están dispuestas a hacer cambios de este tipo? ¿es posible calibrar los riesgos que ello supone?

Otra opción parecida es la metodología SCRUM que proviene del mundo tecnológico y del desarrollo de software. Es conocida la dificultad de exportar soluciones de un campo a otro completamente distinto sin un profundo Know-How de los dos mundos.

En mi opinión, aún estamos lejos de estar en disposición de herramientas validadas para hacer implantaciones y perfiles adecuados para llevarlos a cabo.

Nunca te olvides de lo que has aprendido

Llegados a este punto, yo me planteo … ¿cuál debería ser el objetivo para el año que está a punto de empezar? Aunque sólo fuera un único deseo …

Es difícil de decidir por la rapidez que todo evoluciona y el alto grado de incertidumbre en la que vivimos pero lo que sí que tengo claro es que me gustaría no olvidar nada de todo lo que he aprendido.

Me gustaría seguir viviendo esta realidad, ejercitando y poniendo a prueba todo lo incorporado porque, a mi modo de ver, esta realidad merece ser vivida.

No quiero olvidar nada para poder seguir avanzando y luchando desde este punto donde me encuentro. Para evolucionar cada vez más y, desde la humildad, poder ayudar desde donde nos corresponda.

Muchas gracias compañeros, gracias por no conformaros nunca con un sucedáneo.

Y … FELIZ AÑO 2017!!

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