La nota del examen

La nota del examen

Desde siempre he oído que evaluar a las personas es injusto, pero es evidente que todos tenemos capacidades y motivaciones diferentes. Hay quien a los cinco años juega muy bien al fútbol, quien pinta de maravilla o quien es capaz de hacer una suma de 100 dígitos en 1 minuto.

En mi opinión, lo que es injusto es identificar a alguien con una habilidad pero en ningún caso evaluarla. No hay nada tan necesario como decirle a alguien de qué manera está haciendo las cosas.

Es por esta razón que estoy convencida que todos los empleados deberían tener claro su performance como mínimo una vez al año; y, sobretodo, el porqué de esa performance.

El no hacerlo tiene consecuencias negativas no sólo para la empresa si no también para el propio empleado.

En primer lugar porque, para pasarlo bien en el trabajo, debemos hacerlo razonablemente bien. Si no es así, fácilmente pasará a ser sólo un instrumento para poder hacer otras cosas que sí nos proporcionan felicidad.

Además, en el caso de no estar haciéndolo bien, lo más probable es que no tengamos la habilidad principal para hacerlo. Con lo que estamos perdiendo el tiempo para hacer otro tipo de trabajo que sí se nos puede dar bien.

En cualquier caso, debe haber evaluación; si la performance fuese positiva aumentará nuestra implicación y las ganas de superarnos y, en caso contrario, sólo nos indicará que alguien se equivocó pensando que teníamos una habilidad que no tenemos.

Lo único que es imprescindible es tenerlo presente en la próxima disyuntiva profesional. No siempre quien nos contrata puede saber si lo que vamos a hacer nos gustará y lo podremos hacer bien; la persona que lo puede saber mejor es uno mismo si se valora honestamente.

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