Procesar la vivencia de un sueño

Procesar la vivencia de un sueño

Se termina el año y todos tendemos a hacer balance. Seguramente con la intención de avanzar desde el punto donde nos encontremos recordando lo aprendido.

Quizás lo que queremos es procesar la vivencia,  como dice mi amigo Joan, para que se convierta en experiencia y, para hacerlo, no hay más remedio que echar la vista atrás.

OBJETIVO ALCANZADO

Mi particular balance es positivo, muy positivo me atrevería a afirmar; alcanzar algo con lo que uno ha soñado durante los últimos cuatro años y por lo que tanto ha luchado llena de gran satisfacción. Pero yo me pregunto … y ahora ¿qué? ¿cómo se procesa la vivencia de un sueño?

A mí me han enseñado siempre a mirar hacia adelante, a luchar por lo que uno quiere, a no conformarse con un sucedáneo si uno siente que no es lo que quiere en realidad pero nadie me ha explicado como se debe vivir un sueño y me encuentro sin duda en un punto de inflexión.

Mi día a día, como la mayor parte de las personas que emprenden, no me permite reflexionar. El desarrollo de los proyectos, las reuniones, los viajes … llenan todo el espacio mental del que dispongo pero debo reconocer que me persigue un pensamiento ¿qué es lo que debo hacer para visualizar un nuevo sueño y así empezar a andar en esa dirección?

Recuerdo perfectamente cuando me propuse hace ya tiempo incorporar en mi trabajo los dos ámbitos que me apasionan, la Gestión de Personas y las Matemáticas y, a su vez, desarrollar proyectos de la forma más creativa y libre posible.

Pues bien, ya hemos llegado al final de este camino, objetivo alcanzado … y ahora ¿cómo seguimos?

No puedo pasar por alto que ahora mismo me siento enormemente agradecida y contenta, la verdad. Agradecida a todos los que me han ayudado a llegar hasta aquí pero también a los que antes de ellos me miraron a los ojos y me dijeron ‘esto no tiene mucho sentido, deja de hacer lo que los demás dicen que debes hacer y empieza a hacer lo que tú sabes hacer’ y no me dejaron en paz hasta que les hice caso … 

Pero es una sensación que cada vez pertenece más al pasado, reciente eso sí, pero pasado al fin y al cabo.

DE DONDE VIENE LA ILUSIÓN

Alguien podría decir, pues ‘ya está, si lo que tanto querías ya está logrado, pues disfruta de lo que has conseguido y listo, ya te puedes relajar’, es sin duda una primera opción.

Pero entonces, yo me pregunto: ¿cuál sería la diferencia entre lo que haría a partir de este momento y lo que hacía hace cinco años antes de empezar esta aventura?

Es decir sin meta a alcanzar, sin algo nuevo por lo que luchar, sin el inconformismo que tanto caracteriza a las personas que emprendemos. Dentro de un tiempo, ¿de dónde obtendría la ilusión para continuar?

Cada persona sabe cuales son las razones que le han llevado a ofrecer lo mejor de sí mismos día a día. En mi caso es la libertad, la utilidad de lo que hago para las demás personas y sobre todo el conocimiento de otras realidades que me enriquecen como persona (gracias Gemma!).

Supongo que aquí reside uno de las claves para emprender a cualquier edad, la sensación de que tu vida no se vuelve cíclica en ningún momento y que se reescribe cada día.

Si ahora mismo pudiera predecir qué haré en los próximos meses porque ya he alcanzado mi meta, de lo único que estoy segura es que no es un futuro ilusionante para mí con lo que necesito pensar una alternativa.

Puede ayudarnos a encontrar una pista el hecho que los niños tengan, por regla general, más ilusión que las personas adultas. Ellos no tienen la más mínima idea de lo que harán ni serán en el futuro con el añadido que, además, tienen todas las opciones (que en mi opinión, es lo mejor).

Parece razonable, pues, asociar la ilusión con el desconocimiento o la imprevisibilidad unido a una sensación inequívoca de confianza en uno mismo y a la perseverancia (verdad, Cris?).

Y entonces llegamos al punto inicial; en el momento que se consigue un sueño podremos mantenernos ilusionados si perseguimos otro sueño coherente con el anterior o que lo complemente de alguna forma. Cuando se empieza a trabajar, y por tanto también a vivir de esta manera, ya es muy difícil hacerlo de cualquier otra. Escribir en primera persona el futuro con la certeza de que este será probablemente mejor de lo que uno imagina, parece ser realmente irreversible. 

Otra frase que me encanta de Ortega y Gasset … ‘Camina, lento, no te apresures que a donde tienes que llegar es a ti mismo’.

HACIA UN NUEVO SUEÑO

Algo que creo que todos podemos estar de acuerdo es que emprender es siempre un viaje al interior de uno mismo y que de la capacidad que uno tiene de adaptarse a lo que va descubriendo, dependerá el éxito de la aventura.

Mientras escribo este artículo no puedo evitar acordarme de mi primer sueño, ¿de verdad que se ha alcanzado en su totalidad? En la imagen proyectada ¿falta algo?

Poco a poco me voy dando cuenta que, en efecto, hay detalles que estaban en la imagen que aún no están en la realidad que estoy viviendo. Es cierto que el cambio ha sido muy importante pero hay algo que aún siento que está pendiente y hasta ahora no me había dado cuenta.

Me falta la COMUNIDAD de trabajo, siempre con mayúsculas, los compañeros de viaje con los que uno comparte los éxitos, los fracasos y un destino común. Una comunidad o tribu con la que te une una visión y también, porque no, una cierta forma de ver el trabajo y el valor que se quiere aportar a la sociedad. 

Debo confesar que aún soy un poco huérfana de compañeros que no necesariamente tienen que trabajar junto a ti en los mismos proyectos pero si que deben tener un mismo momento profesional y un compartir honesto.

En el sueño que yo proyecté hace casi cuatro años había otras personas en él; personas a las que llamas en un momento antes de entrar en una reunión para preguntar su punto de vista o que te mandan un correo el viernes a última hora porque han terminado un proyecto que hace unos meses estaba atascado.

En realidad mi sueño eran ellos, yo no aparecía en él, con lo que definitivamente aún no está completo. También es cierto que los que nos dedicamos a las People Analytics en nuestro país, al ser una disciplina tan joven, somos planetas alejados de un sistema demasiado espaciado y complicado para conformar un conjunto de personas con este modus operandi. Pero aún así …

Un claro ejemplo es Andrés, mi compañero en Londres, que tiene la capacidad de hacerme viajar para hablar de nada en concreto pero que terminamos hablando de todo – siempre un interesante resumen de los últimos meses de trabajo en pocas horas de charla. ¡Gracias!

Aquí termina mi último post del año, escribiendo en el AVE de vuelta a Barcelona. Siempre escribo para reflexionar, me ayuda a ordenar los pensamientos pero esta vez creo que además me ha ayudado a configurar un nuevo sueño para los próximos años – queda escrito 🙂.

Un último pensamiento para este 2018: detengámonos un momento para analizar la vivencia de los sueños porque es la única manera de identificar lo que de sentido de nuevo a todo lo que vendrá.

Bon Nadal, Felices Fiestas, Happy New Year 2019 … nos vemos a la vuelta!!

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